¡Se acabó!
Discusiones de la última semana, enfrentamientos (verbales y físicos), desavenencias, enfados, disgustos... han llegado a su fin.
El enésimo partido del siglo ya ha pasado con un claro ganador, el Barça ha pasado como una apisonadora sobre el R. Madrid en el Santiago Bernabeu. Un 2-0 que no refleja la realidad sobre el cesped, un equipo con un juego fluido y coordinado, lubricado y bien engrasado que funciona con suavidad y sin fisuras; en su contra un equipo de spriters, que intentan crear una sola unidad pero que dependen exclusivamente de las genialidades individuales, que carece de un juego de equipo y de referencias dignas de mencionarse.
El Madrid evidenició una vez más sus carencias, cuando no se dispone de una base sobre la que crear un equipo y donde insertar las "megafiguras" que pueden marcar las diferencias, juego sin ideas, perdido en el campo, sin proyección en ninguna de las filas, con dificultades para mantener el balón y corriendo siempre a remolque de los azulgranas.
En contra el Barça, un equipo que ha crecido en torno a Xavi e Iniesta, los verdaderos creadores y motores de un equipo (con mayúsculas) que siempre tiene recambio para las situaciones que se le presentan, incorporando "sangre fresca" de su cantera, jugadores que se adecuan al estilo de juego de un equipo ya rodado, que saben cumplir con su papel y dar todo lo necesario para hacer crecer al equipo, y por supuesto un exepcional Messi que marca las diferencias y es capaz de desequilibrar al rival.
En fin, un partido con un final que casi todos los espectadores conocían o sospechaban, ya ha pasado, dejando un sabor agridulce en una parte de los espectadores y un sabor dulce en la otra mitad. Pero todo ello esporádico, porque seguro que aún quedan muchos partidos del siglo...
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